Ruta de los íberos en el Bajo Aragón

ARAGÓN TAMBIÉN ES “TIERRA DE ÍBEROS” Y EN SU RINCÓN SURESTE SE PUEDEN VISITAR INNUMERABLES E INTERESANTES YACIMIENTOS DE UNA CULTURA MISTERIOSA, APASIONANTE E IMPRESCINDIBLE PARA CONOCER LA HISTORIA Y LAS RAÍCES DE NUESTROS PUEBLOS Y NUESTRAS TRADICIONES

El Cabezo de Alcalá, situado a 1 km. de Azaila, es uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de Aragón, y un fantástico lugar para conocer la historia de los pueblos prerromanos y el fenómeno de la romanización en Hispania. En el centro de visitantes y actividades de Azaila se enseñan muchos más aspectos del yacimiento y de cómo vivían sus antiguos pobladores, con la posibilidad de tocar y probar objetos de uso cotidiano.

Cabezo de Alcalá, en Azaila, foto de Turismo de Aragón

Cerca de Alcañiz podemos visitar tres yacimientos íberos. El poblado de El Cascarujo, sobre una cima cercana al río Guadalope, destaca por su necrópolis, compuesta por un centenar de túmulos, uno de los ejemplos más importantes y mejor conservados de espacios funerarios de la zona.

En el asentamiento de El Palao, se han descubierto importantes estructuras constructivas, así como un extraordinario conjunto de piezas de escultura de bulto redondo y estelas funerarias que resaltan la importancia de este enclave. El Taratrato, ocupado entre los siglos V y IV a. C, revela un interesante poblado del ibérico pleno con una calle central y unas 40 viviendas.

El Taratrato, en Alcañiz, foto de Turismo de Aragón

En el yacimiento de La Guardia, en Alcorisa, se conservan restos de una torre de planta circular del S. IV – I a.C. y se pueden visitar unas termas de época romana. En el Centro de Visitantes se puede ver la reproducción de un horno ibérico a tamaño natural

En Andorra, el Parque arqueológico y necrópolis de El Cabo recrea a escala natural un poblado ibérico del S. V a. C., y consta de una calle central y unas cuarenta casas. La necrópolis está compuesta por un total de seis túmulos funerarios de planta circular.

El Castelillo, en Alloza, alberga el Centro de Interpretación dedicado al yacimiento, que da a conocer determinados aspectos relacionados con la cerámica ibérica decorada.

El Cabo, en Andorra, foto de foto de Turismo de Aragón

A las afueras de la bonita localidad de Calaceite se pueden visitar los poblados íberos de San Antonio y Tossal Redó, VI a.C. Su entramado urbano, de calles empedradas y con los restos de las viviendas de planta rectangular, destaca por su estado de conservación.

El Tossal Redó, en Calaceite, foto de Turismo de Aragón

En las proximidades de Caspe se puede visitar el yacimiento de La Tallada, que recibe su nombre de las numerosas entalladuras y zonas excavadas en los bloques rocosos de arenisca y destaca por su sistema defensivo, con un gran foso excavado en la roca y una potente torre de planta rectangular. La necrópolis de la Loma de los Brunos, situada en un bello y desértico paraje, data de los siglos VII y VI a. C, y está formada por 18 túmulos funerarios donde se depositan los ajuares, vasos de cerámica que contenían los difuntos.

Loma de los Brunos, en Caspe, foto de Turismo de Aragón

Els Castellans (Cretas) conserva unas impresionantes estructuras defensivas y de fortificación que hacen pensar que sirvieron para proteger a la clase aristocrática del asentamiento. El Centro de Visitantes de Cretas, dedicado a la lengua y escritura ibéricas.

El Olmo y Mas del Moreno (Foz Calanda) constituyen unos de los conjuntos más interesantes y completos de alfares ibéricos e ibero-romanos de la península. La existencia de varios hornos alfareros en estos yacimientos hace pensar que debían ser un importante centro de producción de cerámica que abastecía a su entorno.

El Olmo, en Foz Calanda, foto de Turismo de Aragón

En Mazaleón, el poblado íbero San Cristóbal, fechado entre los siglos VII y VI a.C., cuenta con una planta alargada adaptada al terreno en la que se aprecian restos de diversas construcciones defensivas. En el extremo occidental llama la atención un gran muro que debía servir para proteger este sector del poblado.

San Cristobal, Mazaleón, foto de Turismo de Aragón

Los asentamientos de Escodines Altes y Baixes, situados sobre un pequeño altozano, están separados tan sólo por 100 metros.

En las inmediaciones de Oliete se pueden visitar dos interesantes yacimientos íberos. El yacimiento íbero de San Pedro se encuentra muy próximo a la gigantesca sima del mismo nombre. Conserva un recinto fortificado formado por una serie de estructuras defensivas, que por sus características son únicas en

Yacimiento íbero de Oliete, foto de Turismo de Aragón

la península ibérica. Sobre un cerro, a tan sólo un kilómetro de Oliete se sitúa el yacimiento de El Palomar. Las excavaciones sacaron a la luz un interesante entramado de calles enlosadas que configuran una manzana compuesta por unas once viviendas. En su interior aparecieron enterramientos de niños y de animales domésticos.

El yacimiento íbero de Torre Cremada, en Valdetormo, se sitúa en un altozano desde el que divistar una espléndida panorámica del río Matarraña. Lo más destacado de este asentamiento son los restos de un gran torreón que pudo alcanzar los diez metros de altura. Su ocupación se ha situado entre los inicios del siglo I a.C y las primeras décadas del siglo I d.C. A unos 500 metros al sur de Torre Cremada encontrarás el Tossal Montañés. En este yacimiento parcialmente excavado destaca una casa-torre de planta circular que probablemente perteneció a una familia aristocrática y en la que se han hallado interesantes objetos de uso doméstico.

Torre Cremada, Valdetormo, foto de Turismo de Aragón

Para más información en detalle, podéis visitar la web de los íberos en Aragón, http://www.iberosenaragon.net/

Published by David Gonzalvo

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