Las juderías de Aragón

ARAGÓN CONSERVA UN IMPORTANTE PATRIMONIO DEL PASO DE LA CULTURA JUDÍA POR SU TERRITORIO. LA PRESENCIA HEBREA EN ARAGÓN SE INTENSIFICA EN EL SIGLO XI CON LOS JUDÍOS QUE VIENE HUYENDO DE LA PERSECUCIÓN EN FRANCIA Y OTROS LUGARES DE EUROPA.  EXISTEN CASI UN CENTENAR DE JUDERÍAS EN NUESTRA COMUNIDAD

Las poblaciones aragonesas más dinámicas tuvieron sus juderías, siendo la más importante la zaragozana que contó con casi 1.500 habitantes divididos en dos barrios, el de la judería vieja, dentro de la muralla romana, situado entre la calle Mayor, la de San Gil y el Coso; y el de la judería Nueva o de los Callizos, extramuros en torno a San Miguel.

Zaragoza al atardecer, foto de Turismo de Aragón

La segunda judería en importancia aragonesa por su número de habitantes (cerca de mil) fue la de Calatayud. Se situaba en torno al castillo de ‘la judería’ desde la Cuesta de Santa Ana. Su sinagoga mayor está en la actual ermita de la Consolación.

Judería de Calatayud, foto de Turismo de Aragón

La judería de Huesca se extendía al suroeste de la ciudad, desde la puerta de Ramián hasta las “fuentes de la judería”. Tuvo tres sinagogas a las que acudían unos quinientos habitantes. Tras las persecuciones y saqueos del siglo XIV se hizo necesaria la intervención del rey para impedir su disolución.

En Jaca, el asentamiento hebreo estuvo en el barrio del Castellar y contó con dos sinagogas para unos 350 habitantes.

Jaca, foto de Turismo de Aragón

En Tarazona se desarrolló una de las comunidades más activas asentadas en dos juderías: la Judería Vieja, a los pies de la antigua zuda musulmana (actual palacio episcopal) y la Nueva, que surge a partir del siglo XV.

Judería de Tarazona, foto de Turismo de Aragón

Una de las estampas típicas de Tarazona, las casas colgadas, forma parte del legado hebreo. Además, tuvo dos sinagogas a las que acudían más de las doscientas personas que formaban parte de esta aljama.

En la provincia de Zaragoza, también existieron importantes juderías en localidades como La Almunia de Doña Godina, Épila o Almonacid de la Sierra, en donde se conserva su arco de entrada a la judería.

Daroca, cuya comunidad compuesta por unas cuarenta familias se extinguió en 1415 por la bula de Benedicto XIII, pero volvió a recuperarse a mitad de siglo en torno al llamado Barrio Nuevo. La iglesia de Santiago de Aguarón se sabe que fue la antigua sinagoga de la población.

Daroca, foto de Turismo de Aragón

En las Cinco Villas, en ocasiones llegaron a alcanzar el 25% de la población total, destacando las poblaciones de Ejea, Biel, Uncastillo, Sos del Rey Católico, Luesia, El Frago o Tauste.

Ejea de los Caballeros fue considerada la quinta aljama (o comunidad) de Aragón, con una población que llegó a los 300 habitantes con un núcleo originario en el barrio de la Corona. Le seguía en importancia Biel, cuya judería es de las mejores conservadas y se encuentra de manera principal en el Barrio Verde. 

Judería de Biel, foto de Turismo de Aragón

En Tauste, se encuentra la judería en el entorno de las calles de San Bartolomé, Pedro IV de Aragón y López Arbizu. Aquí vivieron los judíos hasta su expulsión definitiva en 1492.

En Sos del Rey Católico se conservan intactas unas treinta casas del que fuera el barrio judío en torno a la plaza de la Sartén, y las calles Coliseo, Mentidero y La Luna. La judería llegó a albergar 125 judíos en 1492, y discurría a espaldas del Palacio de Sada y se accedía a ella a través de un portal añejo a la capilla de San Martín.

Sos del Rey Católico, foto de Turismo de Aragón

La judería de Uncastillo se asentó en un principio en la peña Ayllón y con el tiempo fue expandiéndose a través de la actual calle Barrionuevo, en cuyo número 24 aparecieron columnas de la antigua sinagoga. La Fundación Uncastillo recuperó recientemente parte de la sinagoga, construida en la segunda mitad del siglo XIII. Además de cumplir su finalidad religiosa, incluía el horno de la comunidad, un huerto y un columbario o palomar.

Uncastillo, foto de Turismo de Aragón

Esta judería quedaba delimitada mediante portales que se cerraban por la noche o en caso de peligro. El cementerio se encontraba extramuros.

En el Bajo Aragón destaca la judería de Caspe ubicada en la calle Barrio Verde, la de Alcañiz en el Barrio Santiago, que tuvo un periodo de esplendor porque fue en el siglo XIV un importante centro de estudios rabínicos, pero tras la conversión de Jerónimo de Santa Fe vio cómo quedaron apenas quince casas.

Alcañiz, foto de Turismo de Aragón

La judería de Híjar se articula en torno a la gran plaza triangular de San Antón y las calles contiguas de la Fuente, Jesús y Azaguán, todos ellos presididos por la iglesia de San Antonio Abad, que da nombre a la plaza. Este templo se edificó sobre la antigua sinagoga de Híjar, un excepcional monumento que ha sobrevivido al paso de los siglos y que está entre las cinco sinagogas mejor conservadas de España.

En la capital turolense, donde se conserva el topónimo de la Subida de la Judería, destaca esta comunidad por su número de población (400 personas).

Podéis encontrar más información en detalle en la web de Sefarad en Aragón, http://sefaradaragon.org/

Published by David Gonzalvo

Life is now, life is here

%d bloggers like this: